Branding en Startups: Miedo a lo Desconocido

[vc_row css=”.vc_custom_1472143215193{margin-top: 50px !important;background-color: #ffffff !important;}”][vc_column][vc_column_text]En los últimos años, hemos sido testigos de la proliferación de un tipo de compañías jóvenes y emergentes, impulsadas por mentes innovadoras y brillantes y sobre todo, y más aun en los tiempos difíciles que vivimos, mentes valientes.

Decimos que son valientes por muchos motivos, pero podríamos resumirlo en una sola frase: “no tienen miedo a lo desconocido”. Startups, empresas con un perfil de alto riesgo y un importante grado de innovación, generalmente relacionadas con las nuevas tecnologías e internet y que, en muchos casos, nacen en entornos exclusivamente digitales.

Convertir una buena idea en un negocio de éxito, cambiar, internacionalizarse, ser capaces de afrontar la extenuante tarea de buscar financiación o estar preparados para crecer, son solo algunos de los retos a los que tienen que enfrentarse estos valientes emprendedores.

Pero un negocio no puede crecer a menos que haya sido definido de forma apropiada desde el principio, y es aquí donde la construcción de marcas cobra un papel fundamental.

Los valientes de la creación de marcas.
¿Qué requerimientos de branding tienen?

Cuando nace una startup, nace una nueva marca. Más allá de los propios retos exigidos por el modelo de negocio, como pueden ser la definición del producto y la política de precios, la distribución, la organización del personal, etc., la construcción de marcas exige también definir una propuesta de valor clara, una personalidad propia y diferencial, una identidad visual y verbal coherente y consistente…

Estas son las piezas mínimas e indispensables que debemos encajar si queremos que toda la inversión y el esfuerzo realizados no acaben diluidos, o peor aún, en la basura. Sin embargo, la construcción de este tipo de marcas, por sus características especiales, lleva implícitos además, nuevos retos y requerimientos específicos a los que hacer frente y que repercutirán en la tipología de marca resultante:

• Empresas con alto componente de innovación.
• Nacen y desarrollan su actividad en entornos digitales.
• Un gran número de competidores, nuevos nombres y marcas cada año.
• Necesidad de atraer inversores.

Todo esto hace que con las startups haya nacido también una nueva generación de marcas que, como estas compañías, son atractivas, innovadoras, flexibles, capaces de adaptarse y responder favorablemente ante el crecimiento… Pero, ¿cómo lo consiguen? Son muchos los recursos de branding con los que cuentan para lograrlo, pero hoy vamos a prestar especial atención a uno de los elementos fundamentales en la construcción de marcas, el naming, haciendo hincapié en cómo estas empresas, más que cualquier otras, demuestran a través del nombre que no tienen miedo a lo desconocido.

El miedo a lo desconocido y la importancia de la identidad verbal

El ser humano, por naturaleza, tiene miedo a lo desconocido, a aquello que no se ajusta a ninguno de sus esquemas mentales preestablecidos. De ahí la necesidad que tenemos de hacer comparaciones, clasificar objetos por categorías, asociarlos a conceptos y valores y, por supuesto, llamar a las cosas por su nombre. Por ello, tanto en la vida como en el branding el lenguaje es uno de los instrumentos más potentes con los que contamos porque nos hace capaces de transmitir con muy poco esfuerzo una gran cantidad de matices y significados.

Nombres como WAYRA, WOOPIE, GLYA, CLIPYOO, YIMUP, NIBU, WIZZO, ZOPA, ZAARLY, WANDA, IZETTLE, DWOLLA… demuestran como las startups han sido capaces de superar los códigos más tradicionales del branding en los que el naming respondía a criterios descriptivos o asociativos, haciendo referencia a la actividad que desarrollaba la compañía, su origen geográfico, el nombre de su fundador o, en los casos más sofisticados, a los conceptos que expresaran su forma de hacer las cosas, su filosofía, sus valores… en definitiva, los que se construyen en base a esquemas mentales preestablecidos.

Pero el imparable surgimiento de nuevas marcas, la necesidad de diferenciación ante la competencia o la digitalización de la sociedad, entre otros factores, hacen que este proceso tradicional de creación de naming evolucione y que lo que funcionaba antes, ya no funcione ahora, o al menos, no en todos los casos.

Como sabemos, el nombre desempeña un rol estratégico importantísimo para una compañía y debe ser capaz de dar respuesta a la estrategia de negocio, ser coherente con la misma y trasladar un carácter y una personalidad de marca propios.

Las startups tienen unas necesidades estratégicas particulares, y con su proliferación, ha incrementado también una tipología de nombres: los abstractos. Nuevas palabras creadas ad hoc sin un significado propio y que generalmente dan mucho miedo a los clientes con los que trabajamos por los mayores esfuerzos de comunicación que requieren para explicar qué somos y qué hacemos. Sin embargo, los abstractos son una gran opción para las startups por los siguientes motivos:

Las startups…[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]